¿Puedes correr con hipertensión?

¿Puedes correr con hipertensión?

Desgraciadamente, hasta la mitad de los que sufren de hipertensión no se dan cuenta de que la sufren. Aunque, por otro lado, hay una buena noticia: correr puede prevenir esta enfermedad e incluso curarla por completo.

La hipertensión es una enfermedad caracterizada por un aumento de la presión arterial en las arterias. Para explicar este fenómeno, conviene recordar que el corazón es un músculo que trabaja duro y constantemente.

A medida que se contrae, la sangre se bombea a las arterias, lo que aumenta la presión en ellas. Durante la diástole, cuando el corazón se llena de sangre, la presión arterial es más baja. Si por alguna razón el sistema circulatorio no puede aceptar esta cantidad de sangre, la presión arterial aumenta.

La prueba básica para detectar la hipertensión arterial es su medida. El límite superior de la presión normal en adultos es 140/90 mmHg, donde la primera es sistólica y la segunda diastólica. Se supone que la presión correcta es por debajo de 120/80 mmHg.

¿Cómo medir correctamente la presión arterial?

La presión arterial debe controlarse regularmente en casa, preferiblemente a la misma hora por la mañana y por la noche. Un monitor de presión arterial electrónico es útil para esto (la medición en el brazo es más precisa que en la muñeca). Como cualquier esfuerzo aumenta la frecuencia cardíaca, debe sentarse y dejar que el sistema circulatorio repose durante al menos 5 minutos antes de tomar la medición. Media hora antes de la medición, tampoco se debe tomar café.

El brazalete debe colocarse al nivel del corazón en el brazo expuesto (sin ropa) y la presión arterial debe medirse de acuerdo con las instrucciones del manual del monitor de presión arterial. La mayoría de los dispositivos modernos de este tipo permiten guardar los resultados de la medición en la memoria interna, pero si corres o practicas otros deportes con regularidad, anótalos también en el diario de entrenamiento.

Vale la pena controlar la presión arterial con regularidad para detectar mediciones anormales alarmantes. En especial, si tenemos en cuenta que el curso de la hipertensión primaria puede ser asintomático. El diagnóstico final debe ser realizado por un médico cuyas mediciones sean siempre más precisas que las de nuestro medidor electrónico doméstico.

Se deben tomar al menos dos mediciones durante tres días consecutivos antes de que se considere que el paciente es hipertenso.

En cuanto a los síntomas, los principales son mareos y dolores de cabeza, enrojecimiento facial, fatiga, hemorragias nasales y nerviosismo.

Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, existen 3 grados de hipertensión: leve, moderada y grave.

¿Por qué la presión arterial elevada es tan peligrosa para nuestra salud y nuestra vida?

Si no se trata, la presión arterial alta es un riesgo de complicaciones graves o incluso fatales a una edad temprana, como insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Así mismo, la hipertensión es el factor de riesgo más grave de accidente cerebrovascular.

Los factores genéticos a menudo determinan la presión arterial alta. Con el paso de los años, se ha demostrado que los hijos de padres que padecen hipertensión tienen más probabilidades de padecer esta enfermedad. Desafortunadamente, incluso si sigues todas las reglas: comes sano, haces ejercicio, evitas los estimulantes y el estrés, puede que no sea suficiente para protegerte contra la hipertensión.

Por otro lado, el mero hecho de tener hipertensión arterial en la familia no tiene por qué hacer que la enfermedad se manifieste; ya que, así como alguien con hábitos saludables puede enfermarse simplemente porque lo tiene en sus genes, así mismo, sin una predisposición innata, uno puede volverse hipertenso por un estilo de vida inadecuado.

Los principales factores que conducen a la hipertensión son los malos hábitos alimenticios, el consumo excesivo de sal y alimentos grasos, que conducen a un exceso de peso, una actividad laboral excesiva e y el estrés.

La hipertensión se desarrolla con más frecuencia en personas sedentarias que en personas físicamente activas. Además, los fumadores suelen tener presión arterial alta y dejar de fumar es uno de los pasos más importantes en el tratamiento de esta enfermedad.