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Ajolotización en CDMX: ¿Distracción o solución ecológica?

A photorealistic image of a restored chinampa in Xochimilco, Mexico City, with clear water, native plants, and a ajolote (Ambystoma mexicanum) swimming near the surface. Soft sunlight filtering throug

Hace unos días, el diputado César Cravioto respondió con contundencia a quienes “la hacen de tos” por la llamada ajolotización de la Ciudad de México. La expresión, aunque coloquial, refleja la polémica que ha generado esta iniciativa. Pero, más allá del ruido político, vale la pena preguntarse: ¿qué es realmente la ajolotización y por qué debería importarnos?

¿Qué es la ajolotización?

El término hace referencia a un programa de restauración ecológica en los canales de Xochimilco, inspirado en el ajolote (Ambystoma mexicanum), anfibio endémico y símbolo de la ciudad. La idea es recuperar el sistema de chinampas y canales mediante la siembra de plantas acuáticas, filtros naturales y la reintroducción de especies nativas. No se trata de llenar la ciudad de ajolotes, sino de usar su imagen para promover la conciencia ambiental.

Beneficios reales de la ajolotización

  • Filtración natural del agua: Las plantas acuáticas absorben contaminantes y mejoran la calidad del agua, reduciendo la necesidad de tratamientos químicos.
  • Hábitat para especies nativas: Al restaurar el ecosistema, se crea un refugio para aves, peces y, por supuesto, ajolotes, que están en peligro crítico de extinción.
  • Mitigación del cambio climático: Los humedales urbanos capturan CO₂ y regulan la temperatura local, algo crucial en una megalópolis como la CDMX.
  • Turismo sostenible: Xochimilco ya es Patrimonio de la Humanidad; una restauración ecológica atrae visitantes interesados en la naturaleza, generando ingresos para la comunidad local.

Críticas y controversia

No todo es color de rosa. Algunos críticos señalan que el programa es una cortina de humo para desviar la atención de problemas más urgentes, como la escasez de agua potable o la contaminación del aire. Otros dudan de su viabilidad técnica: restaurar un ecosistema tan degradado requiere inversión constante y monitoreo científico. Y, claro, está el escepticismo político: ¿es un proyecto real o una estrategia de imagen?

Ajolotización en CDMX: ¿Distracción o solución ecológica?

Personalmente, creo que ambas posturas tienen algo de razón. La ajolotización no resolverá todos los males ambientales de la CDMX, pero es un paso en la dirección correcta. Lo que no podemos permitirnos es que se convierta en una moda pasajera. Necesita financiamiento a largo plazo, participación ciudadana y, sobre todo, transparencia en los resultados.

¿Y la tos?

Volviendo a la expresión de Cravioto, “hacerla de tos” es una frase mexicana que significa quejarse o armar escándalo por algo. Y sí, hay quienes se quejan de todo, pero también hay críticas legítimas. Lo importante es que el debate no opaque los méritos del proyecto. Si la ajolotización logra que más personas se interesen por la ecología urbana, bienvenida sea. Pero si solo es un eslogan, la tos se convertirá en un síntoma de algo más grave: la falta de compromiso real con el medio ambiente.

En resumen, la ajolotización no es una ocurrencia ni una distracción. Es una apuesta por la resiliencia ecológica de una de las ciudades más grandes del mundo. Ojalá que, más allá de los dimes y diretes, el proyecto se consolide y sirva de ejemplo para otras urbes. Y tú, ¿qué opinas? ¿Te parece una iniciativa valiosa o crees que es puro show político? La conversación está abierta.