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Tosferina: la vacunación evita el 93% de las muertes infantiles

A realistic photo of a pediatrician in a clinic gently explaining the importance of the pertussis vaccine to concerned parents holding a baby, soft lighting, warm and reassuring atmosphere.

Cada vez que un niño enferma gravemente de tos convulsa, una pregunta resuena en las consultas: ¿estaba vacunado? En la mayoría de los casos de desenlace fatal, la respuesta es no. Y no hablo de una estadística lejana: en un brote reciente, 13 de los 14 pequeños que perdieron la vida no habían recibido ninguna dosis de la vacuna. Un dato que, como pediatra, me revuelve por dentro. Porque la tosferina no es un mal inevitable; es una tragedia prevenible.

¿Qué es la tosferina y por qué es peligrosa en bebés?

La tosferina, causada por la bacteria Bordetella pertussis, se disfraza al principio como un catarro común. Pero pronto desata una tos violenta e incontrolable que puede durar semanas. En los lactantes, el verdadero peligro no son solo los accesos de tos, sino las pausas respiratorias (apneas), las neumonías o las convulsiones que pueden surgir. Su sistema inmune aún no está maduro, y el estrecho calibre de sus vías aéreas convierte cualquier infección en una lotería.

Síntomas que no debes ignorar

  • Fase catarral (1-2 semanas): moqueo, estornudos, febrícula. Fácil de confundir.
  • Fase paroxística (4-6 semanas): accesos de tos en «gallo», vómitos tras toser y agotamiento extremo.
  • Convalecencia: la tos disminuye, pero puede rebrotar ante nuevos virus.

En neonatos, a menudo no hay el clásico sonido inspiratorio; simplemente dejan de respirar. Por eso, la prevención es la única estrategia sensata.

Tosferina: la vacunación evita el 93% de las muertes infantiles

La vacuna: un escudo que salva vidas

La vacuna DTPa (difteria, tétanos y tosferina acelular) lleva décadas protegiendo a millones de niños. Según la OMS, la inmunización evita entre 2 y 3 millones de muertes cada año en todo el mundo. Y el dato del 93% de fallecidos no vacunados no es una anomalía: es la confirmación de que la vacuna funciona. Cuando oímos que un niño muere por tosferina, casi siempre encontramos un historial de vacunación incompleto o ausente. Y duele, porque esa dosis perdida pudo cambiar el desenlace.

Efectividad y pautas de vacunación

En España, el calendario incluye tres dosis en el primer año (a los 2, 4 y 11 meses), un refuerzo a los 6 años y otro en la adolescencia. La embarazadas también deben vacunarse entre la semana 27 y 36 para transferir anticuerpos al feto. La cobertura óptima supera el 95%, pero cuando cae por debajo del 90%, los brotes aparecen. Y esos brotes se ceban con los más vulnerables.

El resurgir de una enfermedad prevenible

A pesar de los avances, estamos asistiendo a un repunte de casos. En parte porque la inmunidad decae con los años, pero sobre todo porque los movimientos antivacunas siembran dudas sin base científica. He escuchado a padres decir: «prefiero que mi hijo pase la enfermedad de forma natural». Pero la tosferina no da tregua: un estudio en The Lancet mostró que los lactantes no vacunados tienen hasta 23 veces más riesgo de morir que los vacunados. No es un juego.

El papel de la desinformación

Circula el bulo de que las vacunas provocan autismo o sobrecargan el sistema inmune. Nada más lejos de la realidad. Cada componente ha sido testado en ensayos clínicos con miles de niños. Como sociedad, tenemos memoria corta: hace apenas dos generaciones, la tosferina mataba a cientos de niños al año en nuestro país. Hoy, gracias a las vacunas, apenas vemos casos. Pero esa paz frágil se rompe cuando bajamos la guardia.

No es casualidad que los fallecidos pertenecieran en su mayoría a familias que rechazaron la vacunación. Los datos son tozudos, y en este caso, duelen. Un niño con tosferina grave puede requerir intubación, sedación profunda y semanas de UCI. Y cuando sobrevive, a veces arrastra secuelas neurológicas de por vida.

Como médico, sé que las dudas son lícitas. Pero la evidencia es abrumadora: la vacuna DTPa es segura y eficaz. Si tienes miedo, habla con tu pediatra, no con foros de internet. Proteger a tu hijo también es proteger a esos recién nacidos que aún no pueden vacunarse.

La tosferina es una enemiga silenciosa que aprovecha cualquier grieta. La vacuna no es perfecta —ninguna lo es—, pero reduce de forma drástica la probabilidad de sufrir la forma grave. Y cuando oigamos la próxima cifra de fallecidos, ojalá el porcentaje de no vacunados descienda hasta desaparecer. Porque detrás de cada número hay una familia destrozada y un «y si lo hubiéramos hecho…» que ya no tiene respuesta.